LA GOBERNADORA DE RIO NEGRO ARABELA CARRERAS, ANUNCIO UN ACUERDO DE LA “CULTURA” CON LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS.

DE LA “CULTURA” CON LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS.

Hace pocos días la gobernadora de Río Negro Arabela Carreras, anuncio un acuerdo por dos millones de pesos, destinado a la creación de un fondo para desarrollar actividades de la “cultura” con las iglesias evangélicas.

Paradójicamente, la Cámara de Diputados de la Nación, a solo 6 días de distancia, votó un sistema de financiamiento por el que se extendería a 50 años, con asignaciones específicas al sector de la cultura.

Esta política pública abarca algunas muy conocidas, como las que se llevan adelante en Bibliotecas Populares (CONABIP), el cine (INCAA), la música (INAM) o el teatro (INT), entre otras industrias culturales, que conforman un gran porcentaje de las formas del arte y de la cultura, y que comprenden numerosos, incontables, puestos de trabajo y de creación.

Esta ley fue el resultado de miles y miles de voces de todas las latitudes y expresiones de la Argentina. El arte es vida, la cultura es colectiva y multidisciplinaria, multicolor.

La cultura es una multiplicidad de facetas, de actores y de conjunciones.

No es unívoca, es la máxima expresión de lo plural lo diverso, lo más cercano a la libertad de pensamiento, de sueños, de representaciones.

Busca integrar lo anterior y la dinámica de lo actual y lo futuro, busca no sesgarse: lo universal, lo local, lo regional, lo ancestral y lo cotidiano. No es definible con pocos adjetivos. Pero si puede decirse que NO es en absoluto un credo. Eso sí es claro.

Cuando el gobierno de Juntos Somos Río Negro (JSRN) concretó una alianza política con el sector de iglesias evangélicas, los y las rionegrinas leímos la señal en clave electoral. Y así fue. Pero esto es distinto. Porque ahora se trata de favorecer a un credo, a una creencia, (por más extendida y legítima que lo sea) en desmedro de las que son plurales, institucionales, como las bibliotecas populares, literalmente abandonadas por el gobierno de Carreras-Weretilneck.

Como actores de la cultura, cada vez que generamos un evento en un barrio humilde, se nuclean cientos de pibes y pibas, grandes y peques. Con la murga, el ritmo llena de caricias y explota alegría sobre la tierra de los patios y los baldíos. Entre ellos niñes que concurren a diferentes cultos y a ninguno. Nos pasa cuando hacemos los talleres de títeres, o los encuentros de hip hop, o las presentaciones de pequeños y nuevas formaciones musicales, o algún programa de radio. Pero a estas formas de la cultura, como a las bibliotecas, nunca nos llegan estos alientos financieros.

Nos gustaría, que, sin ninguna pretensión electoral, la cultura sea un espacio, un tiempo, y un presupuesto muy abierto, muy plural. Porque nosotros si llegamos a los rincones más humildes de nuestra provincia.

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